lunes, 30 de septiembre de 2013

El AMOR y el TIEMPO

Había una vez una isla muy linda
y de naturaleza indescriptible,
en la que vivían todos los sentimientos y valores del hombre;
El Buen Humor, la Tristeza, la Sabiduría…
como también, todos los demás,
incluso el AMOR.


Un día se anunció a los sentimientos
que la isla estaba por hundirse.

Entonces todos prepararon sus barcos y partieron.
Únicamente el AMOR quedó esperando solo,
pacientemente, hasta el último momento.


Cuando la isla estuvo a punto de hundirse,
el AMOR decidió pedir ayuda.

La riqueza pasó cerca del AMOR en una barca lujosísima
y el AMOR le dijo:
“Riqueza… ¿me puedes llevar contigo?” –
No puedo porque tengo mucho oro y plata dentro de mi barca
y no hay lugar para ti, lo siento, AMOR…


Entonces el Amor decidió pedirle al Orgullo
que estaba pasando en una magnifica barca.
“Orgullo te ruego… ¿puedes llevarme contigo?

No puedo llevarte AMOR… respondió el Orgullo:
– Aquí todo es perfecto, podrías arruinar mi barca
y ¿Cómo quedaría mi reputación?

Entonces el AMOR dijo a la Tristeza
que se estaba acercando:
“Tristeza te lo pido, déjame ir contigo”.
– No AMOR… respondió la Tristeza. –
Estoy tan triste que necesito estar sola.

Luego el Buen Humor pasó frente al AMOR,
pero estaba tan contento que no sintió
que lo estaban llamando.

De repente una voz dijo:
“Ven AMOR te llevo conmigo”.
El AMOR miró a ver quien le hablaba y vio a un viejo.

El AMOR se sintió tan contento y lleno de gozo que se olvidó de preguntar el nombre del viejo.

Cuando llegó a tierra firme, el viejo se fue.
El AMOR se dio cuenta de cuanto le debía
y le pregunto al Saber:
“Saber, ¿puedes decirme quien era este que me ayudo?”.

-”Ha sido el Tiempo”, respondió el Saber, con voz serena.

-¿El Tiempo?… se preguntó el AMOR,
¿Por qué será que el tiempo me ha ayudado?

Porque solo el Tiempo es capaz de comprender
cuan importante es el AMOR en la vida.


LAGRIMAS DE UN PADRE

"Cuentan que había una vez un señor que padecía lo peor que le puede pasar a un ser humano: su hijo había muerto.

Desde su muerte y durante años, no podía dormir. Lloraba y lloraba hasta que amanecía.

Un día, cuenta el cuento, se le aparece un ángel en su sueño, que le dice:

¡Basta ya de llorar! "Es que no puedo soportar la idea de no verlo nunca más"-
Le respondió el hombre.

El ángel le dice: -¿Quieres verlo?

Y al confirmarle que sí, lo toma de la mano y lo sube al cielo. -Ahora lo vas a ver, quédate acá.

A una orden suya, por una enorme acera empiezan a pasar un montón de niños vestidos como angelitos, con alitas blancas y una vela encendida entre las manos, como uno se imagina el cielo con los angelitos.

El hombre dice: -¿Quiénes son?

Y el ángel le responde: son los niños que han muerto en estos años, y todos los días hacen este paseo con nosotros, porque son puros. ¿Mi hijo está entre ellos? -Preguntó el hombre.

Sí, ahora lo vas a ver – le contestó, mientras pasaban cientos y cientos de niños.

Ahí viene- avisa el ángel, y el hombre lo ve, radiante como lo recordaba. Pero de pronto, algo lo conmueve: entre todos, es el único chico que tiene la vela apagada. Siente una enorme pena y una terrible congoja por su hijo. En ese momento, el chico lo ve, viene corriendo y se abraza a él.

El lo abraza con fuerza, y le dice: -Hijo, ¿por qué tu vela no tiene luz? ¿por qué no encienden tu vela como a los demás? Y su hijo le responde:

-Papá, sí encienden mi vela cada mañana, igual que la de todos nosotros, pero..., ¿sabes qué pasa? cada noche tus lágrimas apagan la mía"!!

100 DÍAS

100 DÍAS (vale la pena leer)
Cuentan que había una vez un rey muy apuesto que estaba buscando esposa. Por su palacio pasaron todas las mujeres más hermosas del reino y de otros más lejanos; muchas le ofrecían además de su belleza y encantos muchas riquezas, pero ninguna lo satisfacía tanto como para convertirse en su reina.

Cierto día llegó una mendiga al palacio de este rey y con mucha lucha consiguió una audiencia. "No tengo nada material que ofrecerte; solo puedo darte el gran amor que siento por ti" le dijo al rey " puedo hacer algo para demostrarte ese amor".

Esto despertó la curiosidad del rey, quien le pidió que le dijera que
sería eso que podía hacer." Pasaré 100 días en tu balcón, sin comer ni beber nada, expuesta a la lluvia, al sereno, al sol y al frío de la noche. Si puedo soportar estos 100 días, entonces me convertirás en tu esposa".


El rey, sorprendido más que conmovido, aceptó el reto. Le dijo "acepto. Si una mujer puede hacer todo esto por mí, es digna de ser mi esposa". Dicho esto, la mujer empezó su sacrificio. Empezaron a pasar los días y la mujer valientemente soportaba las peores tempestades... muchas veces sentía que desfallecía del hambre y el frío, pero la alentaba imaginarse finalmente al lado de su gran amor. De vez en cuando el rey asomaba la cara desde la comodidad de su habitación para verla y le hacía señas de aliento con el pulgar.

Así fue pasando el tiempo... 20 días...50... la gente del reino estaba feliz, pues pensaban "por fin tendremos una reina!!"... 90 días... y el rey continuaba asomando su cabeza de vez el cuando para ver los progresos de la mujer. "esta mujer es increíble" pensaba para si mismo y volvía a darle alientos con señas.

Al fin llegó el día 99 y todo el pueblo empezó a reunirse en las afueras del palacio para ver el momento en que aquélla mendiga se convertiría en esposa del rey. Fueron contando las horas... a las 12 de la noche de ese día tendrían reina!! ... la pobre mujer estaba muy desmejorada; había enflaquecido mucho y contraído enfermedades.

Entonces sucedió. A las 11:00 de la noche de aquél día 99, faltando a penas una hora para que llegara el día 100, la valiente mujer se rindió... y decidió retirarse de aquel palacio. Dio una triste mirada al sorprendido rey y sin decir ni media palabra se marchó. La gente estaba conmocionada!! Nadie podía entender por qué aquella valiente mujer se había rendido faltando tan solo 1 hora para ver sus sueños convertirse en realidad!! Había soportado tanto!!

Al llegar a su casa, su padre se había enterado ya de lo ocurrido. Le preguntó: "por qué te rendiste a tan solo instantes de ser la reina?" y ante su asombro ella respondió: "Estuve 99 días y 23 horas en su balcón,
soportando todo tipo de calamidades y no fue capaz de liberarme de ese sacrificio. Me veía padecer y solo me alentaba a continuar, sin mostrar siquiera un poco de piedad ante mi sufrimiento. Esperé todo este tiempo un atisbo de bondad y consideración que nunca llegaron.

Entonces entendí: una persona tan egoísta, desconsiderada y ciega, que solo piensa en sí misma, no merece mi amor.

Moraleja: Cuando ames a alguien y sientas que para mantener a esa persona a tu lado tienes que sufrir, sacrificar tu esencia y hasta rogar... aunque te duela, retírate. Y no tanto porque las cosas se tornen difíciles, sino porque quien no te haga sentir valorado(a), quien no sea capaz de dar lo mismo que tu, quien no pueda establecer el mismo compromiso, la misma entrega... simplemente NO TE MERECE